productividad personal

No tengo internet. 10 cosas que puedes hacer sin conexión a internet para mejorar tu productividad.

En un aeropuerto, en el metro, esperando el autobús, en casa o en la oficina. 

Pues aquí estamos. Esperando en el aeropuerto de Basilea a que nuestro vuelo, que ha sido desviado a Milán, nos recoja.

Al salir de casa lo tenía todo planeado. Salir a las 10.30. Llegar a las 13.00 horas a Madrid. Dos horas más de viaje y ya estaría en casa.

Sin embargo, el destino nos ha jugado una mala pasada. Además, mi sistema de protección no me permite conectarme a la red wifi del aeropuerto.

Digo estamos porque estoy esperando con mis dos hijos, uno de 10 y otro de 14 años (edad terrible, por cierto), a volver a casa después de pasar unos días de vacaciones en Suiza y sin posibilidad de ver mis redes sociales o de sincronizar todas las aplicaciones de GTD, calendarios, etc.

No pasa nada. No es el fin del mundo. Creo que un especialista en productividad personal siempre debe tener recursos para aprovechar el tiempo, así que te propongo 10 cosas sencillas que puedes hacer sin conexión a Internet. En mi caso la “catástrofe” me ocurrió en un aeropuerto, pero se puede aplicar en casa, en el trabajo o mientras esperas el autobús o metro.

No es un listado cerrado. Seguro que a ti se te ocurren más cosas, pero estas son las que me han venido a la cabeza en esta larga espera.

La primera parte de la lista está enfocada a un plano más personal y la segunda a actividades más relacionadas con la productividad propiamente dicha.

 

  1. Pasar más tiempo con tu familia o amigos. ¿Verdad que, a veces, nos quejamos de que no dedicamos el tiempo suficiente a la familia? Internet nos ayuda a comunicarnos mejor en la distancia y de manera inmediata, pero también nos aleja de los que más cerca tenemos. Podemos aprovechar esos apagones tecnológicos para la comunicación “cara a cara”. La proximidad es un elemento importante de la comunicación y de las relaciones. Pues aprovecha esos momentos en los que no dispones de red para afianzar lazos familiares o amistosos. En mi caso, pasé diez horas muy intensas con mis dos hijos (repito, muy intensas).
  2. Haz una llamada de teléfono. Es la aplicación más práctica de la anterior. En mi caso no me atreví a hacerlo porque en Suiza todavía hay roaming (aunque el aeropuerto se encuentra en zona francesa la línea telefónica engancha a veces con la operadora suiza y la cuesta de enero se me podía hacer muy empinada al llegar la factura telefónica). Es un buen momento para hacer una llamada de teléfono. Pero la regla del juego es que debe ser una llamada a un familiar o amigo/a con el que hace tiempo que no hablas (no vale llamada a clientes, proveedores o compañeros de trabajo).
  3. Leer en soporte papel. ¿Hace mucho que no lees en papel? Yo no he perdido la costumbre. Es cierto que la mayoría de la lectura y mi aprendizaje lo hago a través del ordenador, tableta o de un e Reader. Hace tiempo me propuse leer un mínimo de un libro o dos al mes en papel. Las sensaciones son diferentes y las “inteligencias” que se activan también son distintas. Incluso en el trabajo, aunque intento no abusar del consumo de papel, cuando un tema o proyecto requiere una atención especial o una mayor concentración suelo sacar una copia en papel para garabatear o para resaltar. Ya sé que las aplicaciones hoy en día te permiten estas opciones, pero no sé cuál es la razón que hace que cuando manejo documentación que considero importante me gusta hacerlo en papel. Cuando no tengas acceso a Internet vuelve a sentir el tacto de un libro, te lo recomiendo.
  4. Sonreír cada cinco personas. Ya te puedes imaginar que 10 horas en el aeropuerto da para mucho. Se me ocurrió llevar a cabo ese experimento. Me iba cruzando con distintas personas y las iba contando. Una, dos, tres, cuatro y a la quinta le sonreía. Es curioso, pero la inmensa mayoría me devolvía el saludo en forma de sonrisa. Me sirvió para obtener un estado de paz interior que me ayudó a sobrellevar la espera de una forma más relajada. Hay que ver cómo una sonrisa puede contagiar a los demás y cuánto poder tiene. Te sirve para liberar tensión y a la vez para que los demás experimenten esa misma sensación. Lo puedes probar en cualquier sitio. Incluso con tu familia y amigos. En momentos de tensión: sonríe. Te hará más fuerte.
  5. Simplemente observar. Es otro ejercicio que estuve haciendo. Me dediqué a imaginar los diálogos de las personas que tenía enfrente. Desarrollas la imaginación y la creatividad y es algo que viene muy bien cuando hablamos de productividad personal. Lo suelo hacer cuando estoy esperando a alguien en una cafetería o para una reunión. Ya que no tienes Internet, exprime tu fantasía al máximo para saborear aquellas sensaciones que perdemos al estar enfrente de una pantalla.
  6. Limpiar la bandeja de entrada. No tenemos Internet, pero podemos aprovechar para hacer una limpieza de nuestra bandeja de entrada. Es el momento ideal para filtrar, etiquetar y eliminar los mensajes de correo electrónico. Podemos clasificar todos los inputs que tenemos en nuestro sistema de recopilación de ideas. Señalar aquellas tareas que vamos a delegar o a las que vamos a decir que no.
  7. Revisión semanal. Esos cortes de suministro cibernético son una oportunidad para adelantar nuestra revisión semanal. Si queremos ser más productivos debemos hacer una revisión semanal de nuestros objetivos y próximas acciones. Que mejor momento que cuando estamos esperando el autobús, el metro o un avión. Se puede hacer en papel y luego pasarlo a cualquiera de nuestras aplicaciones. Lo importante es aprovechar este oasis para volver a enfocar. La tecnología no es la base del sistema de productividad, las ideas creativas y objetivos si lo son.
  8. Defragmentar el disco duro u otras tareas de limpieza y mantenimiento. Tienes el ordenador, así que aprovecha para realizar aquellas tareas de mantenimiento que no sueles hacer porque nunca encuentras tiempo para ello. Dicen los expertos que un buen mantenimiento prolonga la vida de tu ordenador y también ayuda a que sea más rápido. Pues aprovecha para defragmentar el disco (aunque no tengo claro del todo en qué consiste), realizar copias de seguridad, ver cuáles son las aplicaciones que no utilizas para desinstalarlas, etc.
  9. Organizar carpetas y documentos. Aunque lo ideal es que tengas un sistema de información ordenado, no siempre somos todo lo ágiles que deberíamos ser y vamos generando documentos que van creciendo en volumen y sin orden alguno. Este es un buen momento para ordenar las carpetas (En mi caso tengo tres grandes carpetas que luego anidan las demás. Entrada, Pendientes y Salida. La idea no es mía, es de Jeroen Sangers y la puedes ver en este post suyo).
  10. Hacer un listado de las suscripciones de las que te vas a dar de baja. Esta idea es de Iago Fraga. Es el punto 8 de su post 10 formas fáciles de simplificarte la vida. Lo más seguro es que tengas por ahí suscripciones a revistas, cursos (por ejemplo, yo tenía danzando uno de guitarra y llevo sin tocar más de 2 años) e incluso la suscripción a la tele de pago que llevas tiempo pensando en abandonar porque ya ves todo a través de otros medios. Coge papel y lápiz y elabora un listado con 5 cosas de las que creas que debes de darte de baja. Te llevará un tiempecito.

Te invito a que la próxima vez que no tengas acceso a Internet no entres en pánico y disfrutes de ello en vez de agobiarte. ¿Se te ocurre alguna otra idea? ¿Tienes muchos “tiempos muertos” y no sabes qué hacer con ellos?

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